El sábado 22 de agosto miles de activistas pro-vida protestaron pacíficamente ante más de 300 instalaciones de Planned Parenthood a raíz del escándalo –ante el que muchos de los grandes medios aún callan– de tráfico de órganos de la trasnacional abortista más grande del mudo.  

Una de las miles de activistas, Jaylene Daugherty Romero, compartió en su cuenta de Facebook una impactante historia: en una de las clínicas de Planned Parenthood un guardia de seguridad fue "superado por la emoción ante las atrocidades (sic) que ocurren a nuestros hermanos más pequeños en el útero hoy. Él llamó a su jefe y renunció en la llamada telefónica".

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This Security guard for Planned Parenthood was overcome with emotion by the attrocities happening to our littlest of...

Posted by Jaylene Daugherty Romero on Sábado, 22 de agosto de 2015

Romero dijo además que el guardia "fue confrontado por un miembro del personal de Planned Parenthood y el dueño del lugar. Al terminar el diálogo tomó su mochila y salió de la propiedad".

"La gente aplaudió y lo alentaba mientras caminaba a su costado. Algunas personas le dieron algo de dinero y una hermana en Cristo le ofreció un trabajo de seguridad si decía aceptarlo".

El guardia, cuyo nombre Romero no menciona, "le dijo a su jefe que él era cristiano y no podía trabajar en ese lugar. Si bien iban a darle un aumento él no adora el dinero y no valía la pena trabajar para un lugar en el que se asesina bebés".

Para concluir, resalta Romero, el guardia "dijo que le debe pedir perdón a Dios por estar allí. Claramente estaba conmovido y le dimos algunos textos del Evangelio".

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