Durante la VIII Asamblea Plenaria de la Federación de Conferencias de Obispos Asiáticos (FABC) que se llevó a cabo en Daejeon, Corea del Sur, el Secretario de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, Mons. Robert Sarah, resaltó que la “inculturación del Evangelio” no debe ser entendida como un simple “folklore religioso” sino como “llevar a Dios hasta la conducta moral y cultura”.

En su conferencia titulada “La familia asiática: hacia una cultura de la vida”, el Prelado enfatizó la necesidad de una adecuada comprensión de la noción de inculturación, que no “una mero folklore religioso y no puede significar simplemente la incorporación del lenguaje asiático local, de instrumentos musicales y danzas a la liturgia”.

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La inculturación del Evangelio –afirmó Mons. Sarah– significa “que Dios entre en la vida de cada uno y en un proceso”, cambiando su “conducta moral y cultura” pues “siempre ha habido una diferencia entre su cultura y el Evangelio”.

Asimismo, el Prelado recordó el ejemplo de la Beata Teresa de Calcuta, cuya misión estuvo motivada por el amor de Dios a los hombres antes que un sofisticado método de inculturación. “Ella vio en los abandonados a quienes Jesús ama, sirve y ayuda. Su ejemplo debe hacer más fácil para la Iglesia evangelizar con el amor en Asia”, expresó.

“El amor es el único mensaje que debemos predicar porque Dios es amor y sólo el amor le da sentido a nuestras vidas”, agregó el Prelado.

Globalización

Entre los demás conferencistas estuvieron presentes el Arzobispo de Ho Chi Minh, Cardenal Jean-Baptiste Pham Minh Man, quien habló sobre los desafíos de los globalización.

Según el Purpurado, “la globalización ha originado nuevos estilos de vida que promueven el materialismo, el pragmatismo y el hedonismo, que se comparan con los valores tradicionales de Asia”.

Sin embargo –precisó el Cardenal–, no todos los desafíos son negativos. “En vez de sólo condenarlos, la Iglesia debe salir a su encuentro a través del diálogo, que pueda seleccionar lo mejor de lo nuevo y preservar lo bueno del pasado”, explicó.

Por su parte, el Obispo de Kwangju y Presidente de la Conferencia de Obispos de Corea, Mons. Andrei Choi Chang-mou, resaltó como una de las consecuencias negativas de la globalización la idolatría al dinero. “Muchas cosas negativas que ocurren a las familias tienen que ver con el dinero. Los problemas familiares provienen muchas veces de servir al dinero más que a Dios”, afirmó el Prelado.

Dios debe estar siempre primero