Laicos y sacerdotes de la Diócesis de Getafe (España) promueven una recogida de firmas dirigida a su obispo, Mons. Ginés García, para que solicite al Papa que se permita el culto público al Beato Bernardo de Hoyos y una memoria libre de San Claudio de la Colombière.

Los impulsores basan su iniciativa en la vinculación espiritual de la diócesis con el Sagrado Corazón de Jesús, cuya imagen se venera en el Cerro de los Ángeles, y las limitaciones de culto al beato español y al santo francés. 

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En la actualidad, no se puede dar culto público en Getafe al jesuita español por ser beato y no santo. En el caso del religioso francés es posible celebrar una Misa votiva utilizando el común de pastores. 

La propuesta concreta es que se establezca la celebración de San Claudio de la Colombière el 15 de febrero "en grado de memoria libre", utilizando los textos litúrgicos ya aprobados para la Compañía de Jesús. En la actualidad, ese día está establecido en la diócesis como feria litúrgica. 

La petición también solicita poder dar culto público al Beato Bernardo de Hoyos en Getafe. 

Tal y como explican en el sitio web, los promotores de la petición creen "que esta expansión del culto público será fructífera para las almas y servirá para gloria de Dios al reconocer la veneración a estos dos grandes apóstoles del Sagrado Corazón de Jesús". 

Los apoyos para que sea reconocido y ampliado el culto en esta diócesis a los conocidos como apóstoles del Sagrado Corazón se están recogiendo a través del sitio web https://corazondecristo.org/ y también de forma presencial en el Santuario del Cerro de los Ángeles. 

El Sagrado Corazón de Jesús en la Diócesis de Getafe

La vida espiritual de la Diócesis de Getafe está vinculada al monumento al Sagrado Corazón del Cerro de los Ángeles, mandado a edificar por Alfonso XIII para consagrar a España el 30 de mayo de 1919. 

Algunos años más tarde, Santa Maravillas de Jesús fundó un convento carmelita junto a tres compañeras al pie del monumento. 

Pocos días después de estallar la Guerra Civil española, cinco jóvenes de la Acción Católica fueron asesinados en el lugar, donde se habían apostado para defender el Sagrado Corazón. Era el 23 de julio de 1936. 

El 7 de agosto el monumento fue fusilado y dinamitado. Tras la contienda fratricida, se reconstruyó en el mismo lugar el monumento al Sagrado Corazón, pero de mayores dimensiones que el original. Corría el año 1965. 

Diez años después se inauguró un templo subterráneo que fue elevado a Basílica Menor en 2019, donde tienen algunas de las celebraciones más importantes de la diócesis, entre ellas las ordenaciones sacerdotales. 

"Reinaré en España y con más veneración"

El Beato Bernardo de Hoyos se convirtió desde muy joven en el instrumento del Señor para la propagación de la devoción a su Sagrado Corazón en España. 

Admitido como novicio jesuita antes de cumplir los 15 años, comenzó seis meses más tarde a experimentar importantes fenómenos espirituales interiores relevantes, que sus superiores juzgaron como "sabios, juiciosos, prudentes y piadosos". 

El 14 de mayo de 1733 tuvo la gracia de asistir a la aparición del Sagrado Corazón que le compartió una promesa: "Reinaré en España, y con más veneración que en otras muchas partes". 

El joven Bernardo dedicó desde entonces todos sus desvelos a difundir esta devoción: escribe un libro "Tesoro escondido" que difunde con profusión. Para quienes no saben leer, dispone estampitas y novenas privadas. 

Ordenado sacerdote en enero de 1735, falleció apenas 10 meses después víctima del tifus a los 24 años de edad. 

El custodio del secreto de Paray-Le-Monial

San Claudio de la Colombière fue destinado, al poco de su ordenación sacerdotal, como capellán del Monasterio de la Visitación en Paray-Le-Monial, en Francia. Allí fue director espiritual de Santa Margarita María de Alacoque.

La religiosa había experimentado ya por entonces numerosos éxtasis y fenómenos extraordinarios. En junio de 1675, recibió la llamada "Gran revelación", en la que Cristo le pidió de forma explícita que se instituya una fiesta reparadora en honor de su Sagrado Corazón. 

Además, el Señor le solicitó que difunda la devoción al Sagrado Corazón. Esto fue conocido por San Claudio, que muy pronto fue destinado a Londres como capellán de la Duquesa de York. 

Si bien el contenido de las revelaciones permaneció en secreto, sí dedicó grandes esfuerzos pastorales a difundir la devoción, pues no era necesario hacerlo en relación con las apariciones. 

Después de ser destinado a Francia, donde fue encarcelado y desterrado de París acusado de participar en un "complot papista", regresó a Paray-Le-Monial, donde falleció a los 41 años de edad. 

Santa Margarita supo por gracia tanto de su fallecimiento como de su ascensión directa al cielo. Su fama de santidad llevó a reproducir sus escritos, entre los que se encontraban las descripciones de la "Gran revelación" a la religiosa, lo que permitió un fuerte impulso a la devoción al Sagrado Corazón.