Tras su arribo a Cartagena, el Papa Francisco se dirigió a la Plaza San Francisco de Asís y bendijo la primera piedra de las casas para los habitantes de la obra Talitha Qum, comprometida en la recuperación y prevención del turismo sexual de niñas y jóvenes.

El Sumo Pontífice fue recibido con vítores, pañuelos blancos y alegres canciones interpretadas por los niños y habitantes del lugar.

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La Casa Talitha Qum cuenta con el apoyo de la Arquidiócesis de Cartagena, acoge a unas 37 niñas entre los 9 y 15 años y con el programa "María revive", que además se preocupa de la gente sintecho, trabajan la prevención del tráfico de personas, abuso sexual y prostitución.

Al recibir al Santo Padre, la Hermana Blanca de Talitha Qum dijo que "estas niñas y adolescentes desean, con todo el corazón, ser mujeres dignas de vivir en nuestra sociedad. En Cartagena escuchamos mucho sobre el turismo sexual y sobre todo infantil en la esfera de la prostitución y explotación de quienes apenas viven la edad de la inocencia y son sometidas a la terrible esclavitud de la prostitución".

"Papa Francisco, denos su voz de aliento a este esfuerzo que hacemos como Iglesia para proteger cada día a más a estas niñas en riesgo y en esta situación. Gracias por su visita. Nos sentimos felices con su bendición", agregó.

Del programa "María revive" otra religiosa expresó que la insistente invitación del Papa Francisco a salir a las periferias, "ha impulsado a un grupo importante de laicos de esta ciudad a caminar junto a los hombres y mujeres que viven en la calle y no tienen oportunidad en la vida para ser felices".

"Es una realidad de muchas caras y sobre todo caras ocultas. Denos su voz, su aliento y su bendición para seguir en este camino emprendido de ir al encuentro a quien ha sido excluido y rotulado por esta cultura con el feo nombre de descartados".

Luego de estas palabras, el Santo Padre pronunció la oración de bendición de la primera piedra. Acto seguido se despidió y dirigió a la casa de la señora Lorenza, de 77 años, que prepara comida para los vecinos en un comedor comunitario del barrio San Francisco.

Oremos.
Bendito seas, Señor, Dios de misericordia,
que en tu Hijo nos has dado
un admirable ejemplo de caridad
y por Él nos has recomendado vivamente
el mandato del amor;
dígnate colmar de tus bendiciones
a estos hijos tuyos,
que quieren dedicarse generosamente
a la ayuda de los hermanos;
haz que, en las necesidades urgentes,
te sirvan fielmente con una entrega total
en la persona del prójimo.
Por Jesucristo nuestro señor.
Amén

 

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