A pocos días de asumir como administrador apostólico de la Diócesis de San Rafael (Argentina), Mons. Marcelo Mazzitelli dirigió un mensaje de cercanía y acompañamiento a la comunidad, ante la realidad que atraviesa tras la repentina renuncia de su obispo.

Se trata de Mons. Carlos María Domínguez, a quien el Papa Francisco le aceptó la renuncia el 13 de febrero pasado, adjudicada en un primer momento a “cuestiones de índole personal”.

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Sin embargo, al cabo de una semana, desde la propia diócesis informaron que las razones de su dimisión estuvieron vinculadas a denuncias de personas adultas contra el prelado por "acciones indebidas".

Además, detallaron que “dada la gravedad de los hechos declarados se ha iniciado una investigación para que se medien las acciones canónicas que corresponden conforme a los protocolos vigentes en la Iglesia”.

A pocos días de conocerse esta información, el administrador apostólico, Mons. Marcelo Mazzitelli, Obispo Auxiliar de Mendoza, celebró la Eucaristía en la Catedral San Rafael Arcángel, y se dirigió a la comunidad en estos “momentos de perplejidad” por todo lo que se ha hecho público, asegurando su abrazo ante el dolor.

“Sin embargo, el Señor también nos pide poner nuestra vida en esperanza y sobre todo en fidelidad a la misión confiada que es ser testigos del reino y hacer crecer ese reino”, afirmó.

“No me conocen, ya tendremos tiempo de conocernos”, dijo Mons. Mazzitelli, al tiempo que informó a los fieles que ya se reunió con todos los sacerdotes y decanatos con el propósito de “poner celeridad a los encuentros”.

“Ya me encontraré con las pastorales y con todos los laicos”, anticipó, al tiempo que compartió una enseñanza que le dejó un obispo cuando él era seminarista en la Dióceiss de San Isidro: “Él nos enseñaba que donde están los pies está el corazón. El Papa, en medio de su convalecencia, quiso hacer presente también el pastoreo. Y yo les digo que hoy mis pies están en San Rafael y mi corazón entero es de San Rafael, de esta Iglesia, con la que quiero peregrinar, con la que quiero ayudar a crecer en la fe, y la que sé que también me ayudará a crecer en la fe”.

Finalmente, citando al Beato Eduardo Pironio, llamado “el profeta de la esperanza”, recordó que son “momentos difíciles, momentos complejos” pero pidió que esas circunstancias “no nos quite la alegría de peregrinar en la esperanza. ¡Alegres en la esperanza!”, exclamó.