Una recién declarada catedral católica en Myanmar fue bombardeada por el régimen militar la semana pasada, en medio de un conflicto en curso en la región.
La iglesia del Sagrado Corazón de Jesús en Mindat resultó gravemente dañada por los ataques aéreos del régimen militar de Myanmar en Chin, el único estado de mayoría cristiana de Myanmar.
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Aunque los daños se produjeron el 6 de febrero, las noticias sobre el atentado se conocieron hace poco. Según la agencia Fides, el servicio de información de las Obras Misionales Pontificias, el techo y las vidrieras de la iglesia quedaron destruidos, por lo que el templo quedó inutilizable. No se registraron heridos y la zona fue evacuada recientemente.
Menos de dos semanas antes del atentado, el 25 de enero, el Papa Francisco designó la iglesia como catedral de la recién formada Diócesis de Mindat. En los días previos al ataque, los católicos locales estaban planeando las próximas celebraciones litúrgicas, incluida la consagración del obispo recién nombrado, el P. Augustine Thang Zawm Hung, informó Fides.
La recién formada Diócesis de Mindat tiene una población total de casi 360.000 habitantes, con más de 14.000 católicos y 23 parroquias, según la Santa Sede.
Un sacerdote local, identificado como el P. Paulinus, dijo a Fides que los fieles están decididos a reconstruir.
“Estamos muy tristes porque nuestra iglesia ha sido alcanzada por las bombas. Es una herida en nuestro corazón. Pero no nos dejaremos abatir. La reconstruiremos”, dijo el sacerdote local ha afirmado el sacerdote local. “Estamos seguros de que el Señor nos 'bombardeará' con su gracia y su bendición: esto traerá paz y prosperidad a nuestro pueblo”.
Poco después de la destrucción de la iglesia de Mindat, el Cardenal Charles Maung Bo, Arzobispo de Yangon, instó a los católicos a orar por aquellos que fueron desplazados por la violencia del conflicto en Myanmar.
Myanmar, antes conocida como Birmania, lleva años sumida en un conflicto violento tras el golpe militar de principios de 2021, en el que la junta militar derrocó al gobierno electo de la Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, que había prometido una nueva era democrática para la nación. El golpe desencadenó una resistencia generalizada, protestas masivas y una escalada de conflictos armados en todo el país, lo que sumió a Myanmar en su actual crisis humanitaria y de derechos humanos.
Según estimaciones de las Naciones Unidas, desde 2021, las víctimas civiles han ascendido a más de 6.000, mientras que millones de personas han sido desplazadas. La junta militar ha matado a miles, detenido a decenas de miles y bombardeado hospitales, escuelas y edificios religiosos. La economía local se ha derrumbado y el país está al borde de la hambruna.
La junta militar anunció elecciones para 2025 en las que sólo podrán participar los partidos aprobados por la junta.
Desde que obtuvo su independencia del Reino Unido en 1948, Myanmar ha sufrido repetidos enfrentamientos armados y ha pasado décadas bajo régimen militar, entre 1962 y 2011.
En los últimos años, el Cardenal Bo ha destacado las preocupaciones sobre la libertad religiosa. Si bien el país predominantemente budista protege la libertad religiosa en su constitución, el Cardenal Bo señaló que más de 100 lugares de culto fueron bombardeados o dañados en el país del sudeste asiático. En abril de 2024, un sacerdote de Myanmar recibió un disparo mortal mientras celebraba una Misa en el estado de Kachin. La nación también ha experimentado un conflicto de base étnica, con más de 100 grupos étnicos distintos en el país. El Papa Francisco visitó Myanmar en 2017 tras las historias de horribles abusos de los derechos humanos de la minoría rohingya, un grupo predominantemente musulmán al que se le niega la ciudadanía en Myanmar.
La Fuerza de Defensa de Chinland y otros rebeldes supuestamente controlan una gran parte del estado de Chin, en el noroeste de Myanmar, donde se encuentra Mindat.
Poco después del bombardeo, el Cardenal Bo pidió oraciones por Myanmar durante un evento interreligioso, según Vatican News.
“Imaginemos una Myanmar donde las divisiones de la guerra den paso a la unidad de la paz”, expresó el Cardenal Bo.
Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa. Publicado originalmente en CNA.