Un artículo publicado por el diario español El País el 24 de enero informó de una acusación de supuesto abuso sexual contra el Cardenal peruano Juan Luis Cipriani en 1983 cuando era sacerdote incardinado en el Opus Dei, algo que ha sido negado por el purpurado.

Juan Luis Cipriani nació en Lima en 1943 y fue ordenado sacerdote del Opus Dei en agosto de 1977. Estuvo incardinado en esta prelatura hasta mayo de 1988, cuando fue nombrado por San Juan Pablo II obispo auxiliar de Ayacucho, diócesis que entonces estaba en el epicentro del terrorismo del grupo Sendero Luminoso.

Recibe las principales noticias de ACI Prensa por WhatsApp y Telegram

Cada vez es más difícil ver noticias católicas en las redes sociales. Suscríbete a nuestros canales gratuitos hoy:

En mayo de 1995 fue nombrado arzobispo de esa sede eclesiástica y en enero de 1999 fue nombrado arzobispo de Lima. En febrero de 2001 fue creado cardenal, convirtiéndose en el primer purpurado formado en el Opus Dei.

En enero de 2019 el Papa Francisco aceptó su renuncia como arzobispo de Lima al cumplir 75 años y nombró como sucesor al entonces P. Carlos Castillo Mattasoglio.

A los meses de su renuncia, el Cardenal Cipriani se alejó del panorama público peruano, en el que era activo desde sus años como obispo. Sin embargo, la semana pasada su nombre volvió a los medios a causa del artículo de El País (requiere suscripción).

A continuación, presentamos un recuento cronológico sobre el caso que envuelve al arzobispo peruano.

La acusación de abusos difundida por El País

El 24 de enero el diario español publicó un artículo asegurando que el Papa Francisco había forzado la renuncia del Cardenal Cipriani al Arzobispado de Lima debido a una acusación de tocamientos indebidos que habría cometido en 1983 contra un adolescente que hoy tiene 58 años.

Según el medio, fuentes eclesiásticas de Lima le aseguraron que la presunta víctima le escribió una carta al Papa en el 2018. Por su parte, esta persona afirma que denunció los abusos al Opus Dei cuando sucedieron, pero que la prelatura no hizo nada.

La primera defensa del Cardenal Cipriani

Al día siguiente, el Cardenal Cipriani publicó una carta respondiendo a El País en la que rechaza las acusaciones diciendo que “resulta grave que se publique de manera parcial información que parece proceder de documentación reservada por la Santa Sede que ni siquiera yo tengo en mi poder”.

El purpurado dijo que en agosto de 2018 se le informó de una denuncia, pero que esta nunca le fue entregada. También afirma que en diciembre de 2019, sin que se le abriera un proceso, “el Nuncio Apostólico me comunicó verbalmente que la Congregación para la Doctrina de la Fe me había impuesto una serie de penas limitando mi ministerio sacerdotal”. Además, se le pedía vivir fuera del Perú y guardar silencio.

El arzobispo emérito también relata que en febrero de 2020 tuvo una audiencia con el Pontífice y, asegura, el Papa le permitió reanudar sus tareas pastorales.

El Opus Dei en el Perú se pronuncia

También el 25 de enero, el vicario regional del Opus Dei en el Perú, P. Ángel Gómez-Hortigüela, informó en un comunicado que “no hay registro de ningún proceso formal durante los años en que, como sacerdote, el padre Juan Luis Cipriani estaba incardinado en el Opus Dei”.

Sin embargo, reconoce que en el 2018 no acogió una solicitud para entrevistarse con el denunciante porque “sabía que no podía interferir en una acusación formal ya iniciada ante la Santa Sede, que es la vía que corresponde cuando se trata de un cardenal”. También señala que reaccionó “pensando que ese encuentro podía no ser positivo”.

“Hoy me doy cuenta de que podría haberle ofrecido una acogida personal, humana y espiritual, que sí me consta que recibió de otras personas del Opus Dei”, añade.

El Vaticano confirma las medidas al Cardenal Cipriani

El 26 de enero, el director de la Oficina de Prensa del Vaticano, Matteo Bruni, confirmó que luego de renunciar como arzobispo de Lima, se le impuso al Cardenal Cipriani “un precepto penal con ciertas medidas disciplinarias relativas a su actividad pública, lugar de residencia y uso de insignias". “Aunque en ocasiones puntuales se concedieron ciertos permisos para atender peticiones debidas a la edad y situación familiar del cardenal, en la actualidad, este precepto sigue vigente", afirmó.

El Episcopado peruano y el arzobispo de Lima también se pronuncian

En el marco de estos hechos, el Arzobispo de Lima, Cardenal Carlos Castillo, y la Presidencia de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP) publicaron cada uno un texto el 28 de enero.

“Ante las declaraciones” de Matteo Bruni, el arzobispo publicó su Carta al Pueblo de Dios para afirmar su solidaridad con las víctimas de abusos y destacar la labor del Papa Francisco para sancionar estos delitos.

En su carta, el prelado no menciona el nombre del Cardenal Cipriani, pero pide “reconocer la verdad de los hechos” ante investigaciones realizadas en los últimos meses y agradece a los “periodistas que han venido colaborando en la protección de las víctimas”.

Por su parte, la Presidencia de la CEC publicó un comunicado en el que afirma que al purpurado se le aplicaron las medidas “una vez que se comprobó la veracidad de los hechos”. 

“Lamentamos el dolor sufrido por la víctima de abusos”, añade.

La segunda defensa del Cardenal Cipriani

Desde Madrid donde reside, el Cardenal Cipriani difundió el 29 de enero una segunda carta en la que reafirma que no ha cometido ningún delito ni abuso sexual “ni en 1983, ni antes, ni después”. 

“Me veo obligado a precisar —añade— que cuando el nuncio en el Perú me transmitió el precepto con el que la Congregación me limitaba algunas facultades, lo firmé declarando por escrito en el mismo acto que la acusación era absolutamente falsa”.

El Cardenal Cipriani también reitera que no ha podido defenderse de la acusación y denuncia que es objeto de una “campaña de intento de acoso y destrucción” de su dignidad y honor.

Hasta el momento de la publicación de esta nota, el Vaticano no ha informado oficialmente si se ha llevado a cabo algún proceso penal contra el cardenal peruano.