VATICANO,
Con motivo de la 44º Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, que se celebra el próximo domingo 29 de abril, cuarto domingo de Pascua, la Santa Sede publicó el mensaje para la ocasión del Papa Benedicto XVI en el que hace un llamado a rezar unidos por las vocaciones y resalta que éstas florecen cuando se tiene la experiencia de una intensa comunión eclesial.
En su mensaje "La vocación al servicio de la Iglesia comunión" fechado el 10 de febrero, el Santo Padre recuerda que “la primera comunidad cristiana se constituyó, en su núcleo originario, cuando algunos pescadores de Galilea, habiendo encontrado a Jesús acogieron su apremiante invitación: ‘Seguidme, os haré pescadores de hombres’".
"En realidad, Dios siempre ha escogido a algunas personas para colaborar de manera más directa con Él en la realización de su plan de salvación”, señala el Papa citando a Abraham y Moisés en el Antiguo Testamento y a los Apóstoles en el Nuevo. “El Mesías prometido invitó personalmente a los Apóstoles a estar con él y compartir su misión. La misión de la Iglesia se funda por tanto en una íntima y fiel comunión con Dios", indica.
Más adelante, el Pontífice hace hincapié en el misterio de la unidad eclesial, reflejo del amor trinitario de Dios e indica que “la Eucaristía es el manantial de aquella unidad eclesial por la que Jesús oró en la vigilia de su pasión".
"Esa intensa comunión –prosigue el Papa– favorece el florecimiento de generosas vocaciones para el servicio de la Iglesia: el corazón del creyente, lleno de amor divino, se ve empujado a dedicarse totalmente a la causa del Reino”. Por ello, resalta en su mensaje la importancia de promover “una pastoral atenta al misterio de la Iglesia-comunión, porque quien vive en una comunidad eclesial concorde, corresponsable, atenta, aprende ciertamente con más facilidad a discernir la llamada del Señor".
"El cuidado de las vocaciones, exige por tanto una constante 'educación' para escuchar la voz de Dios. La escucha dócil y fiel sólo puede darse en un clima de íntima comunión con Dios. Que se realiza ante todo en la oración. Según el explícito mandato del Señor, hemos de implorar el don de la vocación en primer lugar rezando incansablemente y juntos al ‘dueño de la mies’. La invitación está en plural. El buen Pastor nos invita pues a rezar al Padre celestial, a rezar unidos y con insistencia, para que Él envíe vocaciones al servicio de la Iglesia-comunión", anota el Pontífice.