Con sede en la ciudad de Cochabamba, este jueves comenzó la 115ª Asamblea de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB), en un contexto de crisis económica y social.
Al comenzar el encuentro, Mons. Aurelio Pesoa, presidente de la CEB y Vicario Apostólico del Beni, reflexionó sobre la importancia de encontrarse y reflexionar sobre la tarea de la Iglesia en medio de las tensiones sociales que atraviesa el país, con un contexto de desigualdad social e injusticias.
En nombre de la Iglesia, el prelado expresó cercanía y solidaridad con los sectores más empobrecidos y vulnerables del país, e hizo hincapié en la propuesta de sinodalidad, es decir, el llamado “a caminar juntos, a escuchar y a ser una Iglesia que se pone al servicio del pueblo”.
Los obispos, dijo Mons. Pesoa a sus hermanos en el Episcopado, deben ser servidores del pueblo de Dios, dispuestos a poner la Iglesia al servicio de los más necesitados, acompañando su sufrimiento y luchando por un futuro más justo y fraterno.
Al referirse a la situación económica, el obispo del Vicariato Apostólico del Beni puso el foco en la pobreza, la falta de oportunidades y el desempleo, que golpean con fuerza a amplios sectores de la población.
“Hoy estamos viendo a un pueblo que sufre por la falta de trabajo digno, por la falta de acceso a una educación de calidad y por la escasez de servicios básicos. Las políticas públicas no están respondiendo adecuadamente a estas necesidades”, remarcó.