VATICANO,
Al recibir a los obispos norteamericanos de las provincias eclesiásticas de Boston y Hartford, el Papa Juan Pablo II elogió la generosidad de los católicos de Estados Unidos, y los animó a ser testigos de la esperanza tras la ola de escándalos sexuales.
El Pontífice recordó que ha llamado “más de una vez la atención acerca de la evangelización de la cultura”. “Uno de los retos fundamentales en este campo es el de conseguir un encuentro fructífero entre el Evangelio y la nueva cultura global, que se expande rápidamente merced al aumento sin precedentes de las comunicaciones y la expansión de la economía mundial”, agregó.
“Estoy convencido de que la Iglesia en Estados Unidos –señaló el Pontífice- puede jugar un papel fundamental a la hora de hacer frente a este desafío ya que, esta nueva realidad, es en gran parte fruto de las experiencias, actitudes e ideales del Occidente contemporáneo en general y de América en particular”.
“La Iglesia en Estados Unidos –prosiguió- se ha comprometido desde hace mucho tiempo a hacer oír su voz en el debate público en defensa de los derechos humanos fundamentales, la dignidad de las personas y las exigencias éticas de una sociedad justa y bien ordenada. En una nación pluralista como la vuestra, esto ha comportado necesariamente la cooperación práctica con hombres y mujeres de diversas creencias religiosas”.
El Santo Padre dijo luego que “los trágicos sucesos del 11 de septiembre de 2001” han dejado en claro que “la construcción de una cultura global de solidaridad y respeto por la dignidad humana es una de las grandes tareas morales a las que se enfrenta la humanidad de nuestros días”.
Juan Pablo II expresó su “gratitud personal por la tradicional generosidad de los fieles estadounidenses a la misión ‘ad gentes’ de la Iglesia mediante la formación y el envío de generaciones de misioneros y la contribución de un sinfín de católicos a las misiones en el extranjero”.